Estoy harto

Se puede decir más alto, pero de ninguna forma más claro.

Es el momento  de hablar tan claro como lo hace TheVicVlogs en éste video, con la fuerza de la poesía cuando se vuelve profunda. Con el poder de la verdad cuando es auténtica. Sin crispaciones, sin rodeos, sin quejas: directo al corazón.

Transcribimos el texto, porque esto es un blog, aunque lo interesante es escuchar y ver el mensaje en directo, desde la indignación de su creador.

 

Harto

Puedo decir que no soy de los que se quejan,
que prefiero ganarme el cambio y cada poco cuenta.
Y es por eso que quejarme hoy tanto me cuesta,
pero na hay mas que pueda hacer.
Me siento impotente. Estoy harto.

Harto de políticos corruptos y de bancos,
de ladrones de traje, corbata y guante blanco.
De recortes, de rescates y de embargos.
Harto de avergonzarme de ser español y de España,
de dictaduras teñidas de democracia.
Rojas antes, luego azules y a saber mañana.

Pero hay cosas que detesto y que no cambian,
que un concejal de festejos cobre mas que un maestro,
que un catedrático de universidad o que un médico.
Que nuestro sueldo mínimo no llegue a setecientos euros
y el de un diputado no baje de tres mil quinientos.
Harto de pagarles viajes, chóferes, cenas
en restaurantes de gran lujo.
Y tu mientras sudando sangre, trabajando,
pasando penas para poder llenar así otra vez la nevera.

Harto de coronas, de principes ladrones y princesas,
de reyes que acaparan maldades inconfesas.
¡Su majestad! símbolo de unidad y permanencia,
más bien símbolo de malestar y decadencia.

Me da rabia.
Que la gente se mueva por otras cosas.
Por el Madrid, por el Barsa, por la eurocopa,
por enseñar que buenos somos a toda Europa.
Con el futbol nos engañan y nos ciegan con la roja.

Harto de escuchar que mil jovenes se marchan
cada dia a Reino Unido, a Noruega, o a Alemania.
Que hoy en día tres carreras ya no bastan,
que hoy en día se premia la ignorancia.
Cansado de paquirrines, julianes y pantojas.
Empachado de tragar tanta salsa rosa,
fulanas, chorizos, yonkis y idiotas
de repente son ahora gente famosa.

No lo entiendo.
Que todavía intenten que me trague el cuento
de que la fiesta de los toros es algo bueno.
De que matar por hobby en la plaza
es algo nuestro, ¡no es mío!, eso seguro.
Y es triste que sea vuestro.

Harto de escudos, de porras,
de cargas de piedras y los que las lanzan.
De que los puños ganen siempre a las palabras
y de que al final nadie gane nada.

Estoy harto.
Podría decirlo mas alto pero no mas claro.
Del hambre, deshaucios, de robos del paro,
de que me obliguen cada dia a aguantar tanto.
Y hoy ya no puedo mas, hoy ya no aguanto,
que mas dá lo que diga, no cambiara nada,
me acusaran de vivir en un mundo de hadas.

No pido riquezas, ni halagos, ni otras bobadas
Sólo lo que es mío y ellos me arrebatan.

Estoy harto.

Autor: TheVicVlogs

 

Transcripción con la única intención de difundir el mensaje. La propiedad intelectual es de su autor.

 

Anuncios

Opinión sobre el aborto: “Mi coño”

Hemos encontrado éste fabuloso artículo de opinión sobre el aborto, desde el punto de vista de una mujer. Expresado de una forma tan lógica y contundentemente clara, que nos parece imprescindible divulgarlo.

MI COÑO

Es bastante probable que a simple vista parezca que tengo un coño normal: tiene sus labios (internos y externos), su clítoris justo encima, su vagina en medio, su vello púbico (más del que me gustaría)… absolutamente nada con lo que sorprender al personal (con el gustazo que tiene que dar ser hermafrodita). Pero, desde mi punto de vista, mi coño tiene una particularidad bestial: es mío, y yo decido lo que entra y lo que sale de él.

 

Cuando una mujer es consciente de su sexualidad y de su cuerpo, que no es ni más ni menos que una parte importantísima de su vida, sabrá qué tiene que hacer con su coño. Del mismo modo en que aprendimos a no meter los dedos en los enchufes (sinceramente, no conozco ningún caso de muerte por choque eléctrico) o a no echar las piernas a la vía del tren, sabemos lo que hacer con nuestros órganos sexuales. Cualquier mujer inteligente, que sepa utilizar sus manos y sus piernas y alimentarse solita sabrá cómo utilizar su coño. Las mujeres, señor Ministro, no somos deficientes por defecto. Puede que usted haya tenido malas experiencias, pero le advierto que abusar de una persona deficiente no está bien visto. Ni siquiera en España.

 

Dicho esto, yo me considero una mujer competente, autónoma y lo suficientemente adulta como para saber si quiero procrear o no. Del mismo modo, considero que absolutamente todas las mujeres que conozco y con las que tengo relación: mis amigas, mis compañeras de trabajo, la dependienta del Zara, la de la gasolinera, la contable de mi padre, mi madre o mis cuñadas, están sobradamente capacitadas para saber qué hacer con sus respectivos coños. Lo cual, además, no deja de ser una decisión personal que de ninguna manera me afecta a mí. Bastante trabajo me da el mío (depilaciones, citologías, menstruaciones…) cómo para preocuparme del de la vecina.

 

Pero partiendo cómo partimos del principio de que la inmensa mayoría de la población española es medianamente inteligente me pregunto yo qué coño –con perdón- le importará a usted señor Ministro, a la Iglesia y a la panda de fachas que pasean carteles asquerosos mientras defienden guerras que matan a niños (de los carne y hueso), lo que sale de MI COÑO.

 

Imagen

 

Porque yo follo con quien quiero, Alberto. Y cómo quiero. Como soy una mujer inteligente, utilizo métodos de anticoncepción que, dicho sea de paso, son una barrera contra las indeseables enfermedades de trasmisión sexual. Sepa también, que prácticamente ningún hombre –inteligente, a mi entender- con el que me he acostado se negaría a tener sexo sin protección la primera noche. Y que algunos hombres –inteligentes, por supuesto-, lo pidieron expresamente. Si yo, nublada por el calentamiento o por el amor que sentía hacia esa persona, hubiese cedido y hubiese aceptado mantener relaciones sin preservativo quizá me hubiese quedado embarazada. Quizá también me podría haber quedado embarazada con mi pareja, por haber jugado algún día más de la cuenta –las relaciones son un juego de dos, a mí la masturbación no suele embarazarme-, porque falló el método anticonceptivo –fallan, se lo aseguro- o porque esa persona me obligó a hacerlo. Afortunadamente, a mí no me ha pasado. Pero si me hubiese pasado, yo, mujer inteligente, hubiese querido abortar.

 

¿Sabe por qué? Tengo 27 años, he estudiado, soy profesional y NO quiero ser madre en estos momentos. Además, creo que tengo derecho a equivocarme como usted y como alguno de sus cuatro hijos, que, seguro, alguna vez debieron de haber practicado sexo sin haber convertido ese polvo en un ser humano.

 

Tengo derecho a abortar sin ser estigmatizada por ello y a hacerlo en las condiciones médico-sanitarias que se esperan de un país europeo en el año 2014. Tengo derecho a no joderme la vida porque un día algo salió mal y ni usted, ni mis padres, ni un cura, ni un psiquiatra ni el mismísimo Dios aparecido en la Tierra pueden negarme mi derecho a decidir lo que sale de MI coño.

 

Porque entonces, cuando yo y otras mujeres demos a luz, y en el hipotético caso de que todo saliese bien, tendrían usted y su gobierno que hacerse cargo de todos los hijos no deseados que llevan mala vida porque sus padres simplemente, no estaban preparados. O no podían darle un hogar. O no se conocían casi entre ellos. O no podían alimentarlos correctamente, o comprarles sus medicinas. Cosa, que, como bien sabrá, pasa cada día en España. Una nación que tiene el vergonzoso honor de tener a casi un 30 por ciento de la población infantil viviendo bajo el umbral de la pobreza, sólo por detrás de Bulgaria y Rumanía en el conjunto de los 27 países de la Unión Europea.

 

¿Sabe usted, señor Ministro, cuántos niños hay tirados ahora mismo en las calles de España? ¿O sin calefacción? ¿Y sabe los que comen todos los días lo mismo? ¿Se ha preocupado de conocer a aquellos que llevan los zapatos rotos al colegio? ¿Y a los que no han podido comprar un abrigo este año? ¿No le dan pena? A mí, sí. Lo que no me da pena es un embrión de pocas semanas que, sintiéndolo mucho señor Ministro, ni siente ni padece y que, efectivamente, podría convertirse en algo mucho más importante y entonces sí –y no antes- merecería toda su atención y la de su gobierno. Mientras tanto, amantes como son de la vida, deberían de preocuparse de que yo y el resto de las mujeres de este país tengamos una vida digna, estemos sanas y traigamos hijos deseados al mundo que tendremos que cuidar, inteligentemente, el resto de nuestras vidas.

 

A veces cuando lo escucho, señor Ministro, me hace sentir usted como mi gata. Le contaré que he tenido que esterilizarla porque la pobre no dejaba de traer hijos al mundo que no podía mantener, ni yo tampoco. Ella, simplemente, se acostaba con varones sin saber lo que hacía ni sus consecuencias. Tuvo dos partos múltiples. Como mi gata es un animal, si yo hubiese querido habría abandonado a todas esas crías, o las habría matado –qué más da, son gatos- Pero no hice eso, me preocupé de cuidar a cada uno de esos gatitos y de buscarles un hogar donde los quisiesen. Me preocupé, además, de llevar a mi gata al veterinario cuando enfermó después del parto –y de pagarlo-. Y después, me responsabilicé de que mi preciosa gata no volviese a quedarse embarazada otra vez. Porque no me gusta abandonar a los animales. Y menos, a las personas. Ojalá ustedes cuidasen a las ciudadanas de este país tanto como yo a mi gata.

 

 

Autora: 22/12/2013
Publicado en: Suspenso en religión
 

Libertad de expresion en un estado policial

Este gobierno de sinvergüenzas, está llevando España a límites de represión insospechados hace dos años. No les basta arruinar el país, expoliarlo y destruir la forma de vida de millones de ciudadanos. Además, necesitan volver a ese pasado de dictadura que sus abuelos disfrutaron y que ellos ansían recuperar.

Difundimos la siguiente noticia, como una muestra más, del estado de represión policial al que nos han sometido en menos de dos años. Gracias a una “Ley de Seguridad Ciudadana”, a la que incluso el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, mostró sus dudas sobre “si son necesarias estas restricciones en una sociedad democrática” para mantener el orden público “sin interferir demasiado en la libertad de reunión”.

Guía práctica para manifestantes bajo la nueva Ley de Seguridad Ciudadana

fotografo-detenido

800 euros de multa a dos niñas de 15 y 17 años por decir: “vergüenza me daría ser policía”

“Vergüenza me daría ser policía”. Fue la opinión que manifestaron E.G. y otras cuatro compañeras al ver a un grupo de agentes de la policía española delante de la Delegación del Gobierno español en Galicia ubicada en la Coruña. Tras decir eso, continuaron el camino de vuelta a casa de la manifestación contra la LOMCE que se realizó en la ciudad. Cuando ya había pasado media hora desde que la movilización se había disuelto y las jóvenes habían andado varios metros, mientras conversaban sentadas en un banco, cuatro policías se acercaron a ellas “con una actitud muy intimidatoria” y les preguntaron: “¿A ver, a quién le daría vergüenza ser policía? ¿A ti y a ti? ¡Vamos, a la comisaría!”

Solicitaron sus identificaciones sin mediar más palabra, y condujeron E.G. y L.T, dos de las cuatro amigas, hasta la comisaría, donde debieron ir sus familias a buscarlas por tratarse de menores de 15 y 17 años respectivamente. “A mi madre le dijeron que yo los había insultado, de hecho, es eso lo que pone en la denuncia”, por la que le reclaman 400 euros a cada una.

“Estábamos ejerciendo nuestro derecho a expresar una opinión”, dice E.G. en una entrevista con Ser Galiza. La policía española, sin embargo, entiende esto como “una falta de respeto a los agentes y una provocación para que el resto de manifestantes secunde los insultos”, pese a que, como explica la joven, la protesta ya había sido disuelta.

E.G. está indignada: le gustaría saber si pasaría lo mismo si los policías que se la llevaron detenida se presentaran en una panadería y dijeran, que les daría vergüenza ser panaderos. “Mandaron cuatro agentes para llevar a la comisaría a dos niñas de 15 y 17 años. Iban dos delante y dos detrás, como si fuéramos delincuentes. La gente alucinaba. Una señora hasta dijo que el panorama merecía ser grabado”, continua E.G.

“Les dijeron a nuestros padres que no nos va a constar como antecedente, que sólo es un aviso. Un “aviso” que costará 400 euros a cada familia de estas dos jóvenes y para el cual ellas tienen otra explicación: “Es una falta de respeto a nuestra libertad de expresión porque sólo estábamos exponiendo nuestra opinión. ¿Qué les sienta mal? Es nuestro derecho”.

Autor: Difusión
Fuente: cadizenlucha.wordpress.com